mércores, 23 de xuño de 2010

La delgada línea verde



ZIGOR ALDAMA - Seúl
ELPAIS.com - Sociedad - 19-06-2010

El paralelo 38 no es más que una de esas líneas imaginarias que, con la ayuda de los meridianos, permiten al ser humano ubicar un punto en el globo terráqueo. Pero, a su paso por la península de Corea, cobra vida y deja de ser un concepto sin consecuencias. Se convierte en una muralla infranqueable más propia de otros tiempos, en un desubicado trozo del Telón de Acero, que separa a dos hermanas técnicamente en guerra.

Las alambradas y las torretas de vigilancia que representan el odio humano han sido, curiosamente, las que han creado un paraíso natural sin parangón en la Tierra. Es la delgada línea verde en la que se refugian algunos de los últimos especímenes de animales que ya no pueden verse en ninguna otra parte. Aunque no existe ningún estudio realizado in situ, el Programa Medioambiental de Naciones Unidas (UNEP) y varias ONG aseguran que aquí perviven todavía el leopardo del Amur, del que solo queda una treintena de ejemplares en Rusia; la grulla de coronilla roja, de la que se estima que un tercio sobrevive en la DMZ; el ciervo de agua chino, y animales en peligro de extinción como linces, osos y focas, entre muchos otros. En total, los científicos coreanos cifran en 2.700 el número de especies que habitan aquí, de las cuales 67 ya no se encuentran en otro lugar.

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