luns, 18 de marzo de 2013

Homenaje a la lucha estudiantil


Valencia alberga hasta septiembre una gran exposición que reivindica el importante papel de las revueltas universitarias para el avance de la democracia, desde sus inicios en la posguerra civil hasta su protagonismo en luchas actuales como la del 15-M o contra los recortes en la educación y el sistema público de bienestar.

Manifestación por la amnistía. Madrid, 1977.Volkhart Müller. EFE

JUAN E. TUR Valencia 14/03/2013
"La democracia no es un estado que se conquista, sino un proceso que siempre ha necesitado y seguirá necesitando de la participación de gente comprometida". Con estas palabras, el vicerrector de Cultura e Igualdad de la Universitat de València (UV), Antonio Ariño, presentaba ayer la exposición Memoria y vigencia de un compromiso. Universitarios contra la dictadura, que pone en valor los movimientos estudiantiles precisamente en un momento en el que desde diversos estamentos se criminaliza esta y otras luchas.
Ideada hace dos años y medio, la exposición (que permanecerá en el edificio de La Nau de la UV hasta el 1 de septiembre, antes de iniciar un periplo por otras universidades) hace un amplio repaso de la irrupción de los movimientos estudiantiles en España, desde los años grises de la posguerra hasta el fin de la dictadura franquista; entroncando finalmente con las luchas actuales, reflejadas en acciones como las del 15-M o la Primavera Valenciana.
Información todavía opaca
"El primer objetivo de la exposición es evidente: contar la historia de la lucha estudiantil contra la dictadura. Pero hay un segundo, que es ir más allá y aportar un grano de arena para dar a entender los principios y valores que impulsan a unas personas a realizar una lucha". Así lo explica su comisaria, Maria José Millán, que espera que la muestra no solo mire al pasado, sino que ayude a hacerse preguntas sobre el presente.
Reuniendo un importante despliegue de documentos y objetos originales relacionados con el movimiento estudiantil durante el franquismo en las principales universidades españolas, la elaboración de la muestra ha servido también para evidenciar otros aspectos del presente, como la dificultad de acceder a la documentación policial de la época en España, que dista mucho de las facilidades ofrecidas en Francia para acceder a sus archivos sobre Mayo del 68. "En Francia, a donde también hemos acudido para poner la lucha en contexto, está todo abierto, pero aquí los archivos policiales están cerrados y solo se puede acceder mediante petición personal. Además, con las leyes de amnistía se destruyeron muchas fichas legalmente. Pese a ello hemos conseguido muchísima documentación de colecciones particulares", sostiene Millán.
De la oscuridad a la luz
Pese al alud de documentación, el resultado físico es impactante. "Hemos querido hacer una exposición sensorial" explica el diseñador del espacio, Pepe Gimeno, imponiendo su voz sobre el fondo de los pasos de un desfile militar que reciben al visitante al acceder al recinto. La entrada a la primera etapa de la exposición, titulada Silencio, es angosta y oscura y muestra el inicio del franquismo y la ruptura con la modernización que supuso la Segunda República. A partir de aquí, a medida que se entra en las etapas Conciencia ("en la que se forman los primeros grupos de resistencia duramente reprimidos", como explica la comisaria) y Rebelión ("cuando el movimiento se masifica y se reproducen las diferentes asambleas"), el espacio se ensancha y es invadido por la luz, en sintonía al acercamiento a la democracia.
En este periplo, los visitantes podrán acceder a imágenes y documentación relativas al movimiento estudiantil en València, pero también en Madrid (como la muerte del estudiante Enrique Ruano estando bajo la custodia de la Brigada Político Social en 1969) o Barcelona (con especial protagonismo de la Caputxinada de 1966); acompañadas de un buen número de obras de artistas como Anzo, Equipo Crónica, Equipo Realidad o Juan Genovés, que desde sus disciplinas agitaron las conciencias respecto a esta lucha.
La lucha sigue
Finalmente, el último capítulo de la exposición, Vigencia de un compromiso, reúne todos los recursos audiovisuales de la muestra (desde los documentales relativos a la represión en el franquismo, como 10 mujeres contra el olvido o La caída, al centrado en la Primavera valenciana ‘Estudiar en primavera) al tiempo que la acerca a la lucha estudiantil más reciente.
"Lo cierto es que cuando diseñamos la exposición queríamos desmontar la imagen de supuesta pasividad de los jóvenes ante la actualidad, pero no cabe duda que los acontecimientos nos los han facilitado", reconoce Maria José Millán. Ahora lo que cabe es que, como también desean, "se valore el compromiso como una reivindicable actitud ciudadana".

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